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Pringles me saca
Me meto gratis en el baile por derecho propio y como no soy Suboficial del EA y no debo guardar las formas me siento con derecho a decir: Pringles... ¿Por qué no se va al carajo?
 
Por Juan Carlos Sánchez

 
Siendo suavecito: ¿Por qué no regresa al paraíso yankee en el cual vivió dulcemente tantos años? Ud. que se dice tan peronista y que compró el “peronómetro” en una tienda caquera de Miami o San Francisco, ¿cómo aprendió a sobrevivir a gusto en la tierra de Braden? ¿O no recuerda aquello de “Braden o Perón”?
 
Leo a Edie Daniel Duré y no puedo dejar de darle la razón especialmente en dos conceptos básicos, uno, que ud. no hizo nada por defender a Perón y otro que hay que perdonar para lograr la reconciliación y la pacificación nacional. Nadie mejor que un tipo como Duré, Suboficial retirado y expedicionario antártico que puso el cuero, para decirle a un auto exiliado que retornó a romper las pelotas, como es la cosa entre camaradas de armas y entre peronistas.
 
Ud., Alberto Pringles, es un verso, un dibujito animado, una fábula que nada enseña. Lo vengo leyendo desde hace tiempo y publiqué notas suyas al principio enviadas desde EEUU, hasta que mostró la hilacha y lo puse como spam en mis correos. Cuando me preguntaron por ud. algunos amigos o lectores de mis diarios fui sincero según pienso (aún) y no es agravio, es dato. Les dije que ud. no tenía todos los patitos en línea y que daba la impresión de jugar a favor del enemigo quizá pagado por él. Y le explico.
Cundo ud. cuenta en uno de sus correos cierta historia en la cual heroicamente se niega a hacer fuego contra el enemigo –y fue en ocasión de la Revolución del ’55 que derrocó a Perón- desobedeciendo la orden directa de su superior, no le creo. Lo lamento, le concedo el beneficio de la duda pero me gustaría que algunos testigos lo acompañaran en el relato. Porque me temo que si lo hubiera hecho no estaría escribiéndole esta carta; ud. habría muerto fusilado en el acto, sumariamente. Algo se de leyes militares.
A ud. le debe importar un comino que le crea a no y le aclaro que a mi me pasa lo mismo con ud., pero sería bueno conseguir testigos de aquél hecho.
 
Pero no todo acaba allí.
Ud. con sus escritos desde EEUU intentó sacar patente de peronista y cuando estuvo pronto a regresar a la Argentina comenzó una fuerte campaña pro krichnerista, pro guerrillera y anti católica. ¿Por qué?
¿Quiso asegurarse un lugar cercano al poder de turno? ¿Quedar bien con alguien? ¿Cobrar quizá?
Un militar, suboficial para más, que por serlo se lo identifica con lo más popular de las FFAA, y peronista defendiendo el kirchnerato... ¡Qué mejor propaganda! Eso vale Pringles. ¿Entiende por qué sospecho? Soy hombre de medios y periodista desde mis primeros pantalones largos. Algo entiendo de mensajes subliminales, metamensajes y todos esos artilugios de campaña. Si no es así, le pido perdón pero reconózcame las categorías suficientes como para tener fundamento en lo que digo.
 
Pero además ud. llega a la Argentina y lo primero que hace es enrolarse en la más pérfida campaña contra la Iglesia Católica. ¿Ud. sabe –como gran peronista que dice ser- que Eva Perón era Terciaria Franciscana? ¿Leyó la Comunidad Organizada de Juan Perón? Casi sobrevolando sobre ella se puede advertir a “La Ciudad de Dios” de San Agustín.
¿Sabe cuáles fueron las fuentes doctrinarias de Perón? Entre otras y fundamentalmente, la Doctrina Social de la Iglesia.
¿Sabe de la espiritualidad de Perón? ¿De su profunda fe?
Si no los sabe, ud. es un peronista dibujado, un fraude. Si lo sabe y sigue en sus trece como hasta ahora, ud. es un traidor o un vendido.
 
¿Recuerda –como le dice Duré en su carta- que Perón exigió que se extermine la guerrilla en la Argentina? No fue una sola vez, lo dijo en la Plaza de Mayo, reunido con los diputados nacionales del Grupo de los 8, en discursos públicos, en su despedida privada a Rucci y tantas veces más...
Con esto no le estoy diciendo que estoy de acuerdo con el golpe militar que derrocó a la Presidente M. E. Martínez de Perón; sí le digo que no estoy de acuerdo con que los gorilas de neuro izquierda saquen patente de peronistas y en nombre del justicialismo destrocen la Nación.
¡Y vaya forma de destrozarla...!
Estos gorilas que se dicen progresistas y zurdos mientras atesoran fortunas mal habidas hicieron pelota no sólo la pacificación lograda por Carlos Menem sino cuanto tocaron.
Hoy no se puede fumar en lugares públicos bajo techo en la Argentina, pero se puede abortar bajo techo en hospitales públicos o recibiendo gratis la píldora abortiva del día después en dispensarios, y todo eso atendiendo a las instrucciones emanadas del imperio –Memorando Kissinger de por medio- en el cual ud. vivió tantos años, y defendiendo sus intereses.
Hoy la familia ha sido destruida mediáticamente y por medio de legislación facciosa y antinatural y ya no se sabe si lo bueno es constituirla con papá y mamá o con papá y papá o con mamá y mamá.
¿Ud. se acuerda de eso de que “en la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños”? Hoy se van por el inodoro.
¿Recuerda la Fundación Eva Perón y su ayuda a la familia, la legislación en defensa de la familia, aquella frase “en el 2000 tenemos que ser 50 millones de argentinos” de Juan Perón?
Y más...
¿Sabe que el TteGral D Juan Domingo Perón yace sin manos en su sepulcro vistiendo el uniforme de su grado del EA?
Y entonces, Pringles, ¿qué mierda tiene en la cabeza para escribir lo que escribe?
 
Podría escribirle cien páginas pero no vale la pena; por los frutos se conoce el árbol. Ud. no vale la pena.
 
No haré ninguna defensa del TteGral Videla a quien ud. desea happy birthday en su idioma adoptivo. Por mi que cumpla 100 años más o media hora, me da lo mismo, es su problema. Dará cuentas ante el Señor de sus actos y lo hará en libertad, eso vale.
No adhiero al golpe del ’76, se lo repito; no adhiero al mamarracho de los K, se lo reitero; me angustia la destrucción de la Patria, del movimiento nacional y de la dignidad de la persona realizada en estos seis últimos años y me avergüenza mostrar ante el mundo una República bananera cuando podríamos ser “la Argentina potencia” soñada (por Perón, ¿se acuerda?).
Pero desde lo republicano lo que más me atemoriza es la justicia K.
Que se instale el concepto de su “sana y justa” dependencia de la voluntad política del mandamás de turno y que entonces quienes debamos recurrir a ella o someternos a su dictamen estemos indefensos.
Que sus fallos respondan a intereses sectoriales y que nos resignemos a tal escándalo.
Porque y para sintetizarlo, que Videla esté preso y Bonasso sea diputado es la demostración del absurdo.
¿Me explico, Pringles?
¿Logra entenderme, Pringles?
¿Le interesa?
 
No le digo “cordialmente” sino hasta nunca. Ahorre tinta conmigo, para mi ud. ya volvió al spam salvo que quiera hacer patria y peronismo y esté dispuesto a un diálogo sincero.
 
JC
 
E-mail del autor zschez@yahoo.com.ar
04 Ago 09
 
 
 
 
 
04-08-2009