El tiempo avanza, y analizando la situación actual de nuestro País, haciendo una proyección hacia un futuro cercano, creo que existe un elevado porcentaje de posibilidades negativas, en cuanto a la real búsqueda y al logro de una sincera unión nacional.
Basta de cubrir nuestros errores con egoísmos e hipocresías, amparadas en las posiciones ideológicas, que hacen a la información parcializada o desinformación, así no nos permitimos alcanzar la claridad histórica que nos conduzca a una fraterna y duradera “conciliación nacional”.
Todo la que se opone a los criterios individualistas de quienes detentan el poder en nuestra República, pasa a ser un enemigo, a quienes no dudan en atacar con dureza a través de sus continuados y permanentes discursos. Así, no sólo engañamos al pueblo argentino, sino que también lo hacemos para con el concierto de las naciones del mundo.
No existen dos bandos, no existen dos lados, lamentablemente, los muertos, son muertos hayan sido del sector que sean. No existen dos demonios, si nos sinceramos y retrotraemos en el tiempo, somos millones de demonios argentinos, jueces fiscales, civiles, militares, policías, empresarios, políticos, asociaciones profesionales, sindicalistas y las distintas organizaciones militares clandestinas, que plantaron el combate rural y urbano en nuestra tierra. Vivimos una guerra revolucionaria interna.
¡¡¡Basta, quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra!!!
En el mercado nacional, no es normal que pidamos una gaseosa, siempre mencionamos la conocida marca mundial, de igual manera con inteligentes campañas de acción psicológica la sociedad argentina compró las marcas: “30.000 desaparecidos” “Plan sistemático de robos de bebés”, “Terrorismo de estado”, “Centros clandestinos de detención” “Genocidio” “Terroristas buenos y malos”, “Jóvenes idealistas”, etc., etc.
Las gaseosas existen, son una realidad, el resto, a partir de los “30.000 desaparecidos”, es una irrealidad, que controla la política, la justicia y numerosos negocios millonarios, que los argentinos pagamos.
Los incontables organismos de derechos humanos, y algunas ONG, repiten diariamente la cifra, su voz se multiplica a través de la infinidad de comunicadores sociales, los expertos en marketing lograron su inteligente cometido, pero ¿Los argentinos recibimos alguna vez fundamentos ciertos?
Señores, basta de mentiras, soy un ciudadano más, me duele y me preocupa la muerte de un argentino, sólo de uno, es para mi suficiente, pero no quiero ser un “bobo” captado por una campaña simplona y clara. Señores, quiero la lista de los 30.000 desaparecidos, quiero saber a cuáles 30.000 argentinos, les debemos un homenaje póstumo.
La victoria no le pertenece al soldado, la derrota tampoco.
Ambos son el resultado de la política de la NACION , Y CON NUESTRAS VICTORIAS Y DERROTAS LOGRAMOS GOZAR DE LA ACTUAL LIBERTAD DE LOS ARGENTINOS.
Norberto Cozzani
Prisionero Político
C.P.F.Nº 2 Marcos Paz
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